La noticia de que una vida empieza a formarse en el vientre materno es casi siempre razón de dicha, incluso, cuando puertas afuera del hogar un nuevo coronavirus trastoca rutinas, lógicas de trabajo y obliga al aislamiento social como mejor vacuna ante el contagio.
Desde las primeras semanas de gestación, mamá y papá –y también otros miembros de la progenie– empiezan a sacar cuentas de todo lo necesario para el nacimiento del nuevo integrante de la familia. En ocasiones la lista es más extensa; en otras, apegada a lo meramente imprescindible; pero muchas veces completarla se torna en un dolor de cabeza para los futuros padres, y también para el bolsillo.